
Hace no mucho
tiempo comencé a leer una obra de arte. Su primera edición es de 2008 pero que
ya se ha convertido en un clásico del género Z donde los haya. Estoy hablando de una de las mejores novelas
que he leído y, quien sabe, posiblemente sea la mejor saga. Pero ese mérito aún
está por ver. Lo que sí es seguro que se trata de un magnífico libro.
Barney Stinson
lo definiría, algo así, como lo “previmprevisible”. Aclaro este concepto:
conforme uno va adentrándose en la historia va haciéndose un esquema mental con
perspectivas de futuro de lo que puede pasar. Pues en esta obra del señor Sisí,
Los Caminantes 1, todos podemos
prever que tanto los grupos de supervivientes de la calle de la Merced y de
calle Beatas se terminarán fusionando con el gran grupo de Carranque. Lo que no
podemos adivinar es que solo lleguen al polideportivo uno de cada grupo.
Asimismo todos
esperamos que pase algo, sentimentalmente hablando, entre Moses e Isabel. Algo
que nunca pasa hasta, prácticamente, la última página de la narración.
Es una novela
muy completa. Gran cantidad de personajes y de tramas. Muy bien organizada y
enlazadas.
Su verosimilitud
para con la ciudad de Málaga haces que los que conozcamos las zonas de las que
habla nos sintamos de muchas maneras diferentes. Seguramente nunca llegaremos a
ver una pandemia zombi pero si pasara… iría directo a los complejos deportivos
provisto de altas muros de ladrillo y puertas de hierro fundido. Sin embargo
también siento un poco de miedo, esa verosimilitud de la que hablábamos antes
me da escalofríos. Hace sentir que puede ser una realidad. Ya no solo vemos o
leemos cosas de zombis en lugares que no conocemos. En lugares inventados o “americanos”.
Lo vemos en nuestra propia puerta de casa, en nuestra universidad, en nuestros
cascos históricos con nuestros monumentos que tanto nos ha costado preservar, en
nuestros centros deportivos, nuestras espectaculares playas… Eso me hace sentir
que ya no solo una pandemia zombi, sino que también puede ser reflejo de una
guerra de la cual creo que ninguno estamos dispuestos ni preparados para vivir.
Quizá esta
lectura fuera del contexto y la situación que estamos viviendo en estos
momentos tanto en España con la crisis, en ucrania con lo de Crimea, las tropas
de medio mundo desplazadas en Afganistán, Irak… Una lectura privada de estos
ámbitos externos a la novela podría haber revelado, si cabe, más fascinación
por la obra como tal.
En conclusión
es una obra muy recomendable en la que cada lector puede tener su referente en la
novela. Cada uno de nosotros podemos sentirnos identificados hasta con un
caminante que está descrito de tal
manera vagando por tal calle. Nos podemos sentir identificado bien con Juan
Aranda bien con el Padre Isidro. Hay muchos tipos de personas y eso Carlos Sisí
ha sabido captarlo y plasmarlo en una obra de un género “minoritario” que ha
atraído a muchos lectores incluso de fuera del ámbito y que ha situado a este
señor donde se merece.
Públicamente
quiero dar las Gracias a don Carlos Sisí por entretenernos tan felizmente: “Larga
vida a
Los Caminantes”.